Enseñanzas

El carácter de un hijo de Dios

“Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza…”

Jesús, el segundo Adán dijo: “el que me ha visto a mí, ha visto al Padre”

La palabra de Dios nos revela verdades transcendentales que nuestra razón no puede alcanzar por sí sola, a no ser que el Espíritu Santo nos lo revele.

Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. (Mateo 16:16, 17 RVR60)

Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. (1 Corintios 2:14 RVR60)

Gloria a Dios que su propia palabra escrita que ha sido inspirada por el Espíritu Santo es una caja abierta con los tesoros de Dios para sus hijos y ellos son instruidos directamente por el propio autor que nos enseña todas las cosas y nos lleva a toda la verdad.

Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho. (Juan 14:26 RVR60)

Toda la palabra de Dios fue inspirada por el Espíritu Santo.

Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia. (2 Timoteo 3:16 RVR60)

El Maestro, el que escrudiña aún lo  profundo de Dios, revela la naturaleza de Dios, que él es amor.

¿Qué es el amor?

Sólo el Espíritu Santo puede definir la naturaleza de Dios.

El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser; … (1 Corintios 13:4-8 RVR60)

La naturaleza de amor de Dios se exterioriza por su carácter, palabra que se define como:  “Conjunto de cualidades y circunstancias por las que una persona o cosa se distingue de las demás”

En forma breve desde la antigüedad se dice de Dios:

Porque ha engrandecido sobre nosotros su misericordia, Y la fidelidad de Jehová es para siempre. Aleluya. (Salmos 117:2 RVR60)

Bueno es Jehová para con todos, Y sus misericordias sobre todas sus obras. (Salmos 145:9 RVR60)

El Espíritu Santo lo describe en su amplitud así:

Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. (Gálatas 5:22, 23 RVR60)

Cuando hemos aceptado a Cristo como nuestro Señor, el Espíritu Santo nos ha transformado haciéndonos nuevas criaturas con su naturaleza (amor) y por su presencia en nosotros.

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. (2 Corintios 5:17 RVR60)

y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado. (Romanos 5:5 RVR60)

¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? (1 Corintios 6:19 RVR60)

De estos versículos podemos obtener dos revelaciones:

  1. Tenemos la naturaleza de amor de Dios.
  2. Dios nos ha dado al ayudador el Espíritu Santo para que entre otras cosas muy importantes nos ayude a desarrollar el carácter de Dios como hijos suyos.

Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. (Gálatas 5:22, 23 RVR60)

Cuando recibimos a Jesucristo como nuestro Señor lo primero que se exteriorizó en fue el gozo, un regocijo notorio. Lo que no entendemos es que dentro del gozo esta contenido los demás frutos que todavía no se manifiestan. Es por eso que el apóstol Pablo insistía en:

Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos! Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. (Filipenses 4:4, 5 RVR60)

Estad siempre gozosos. (1 Tesalonicenses 5:16 RVR60)

El mantenernos en gozo nos trae paz y el estar en paz paciencia, y esta nos hace ser benignos, la continua benignidad trasciende en bondad, el ser bondadoso nos hace ser fieles, la fidelidad a Dios nos hace depender totalmente de Dios (mansedumbre) y esta dependencia produce en nosotros dominio propio (templanza).

Como hemos visto los frutos del amor son ocho. Ninguno podría manifestarse si no hay amor y ninguno puede manifestarse si no se ha desarrollado el anterior.

Para visualizar esto en la forma más sencilla podríamos simbolizar el amor como un elástico encogido, el que al estirarse se ve el primer fruto y si se sigue estirando se ve el siguiente y así sucesivamente.

Como hijos de Dios debemos comportaron como tales.

Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él. (1 Juan 3:1 RVR60)

El Espíritu Santo confirme e incremente esta revelación en vuestros corazones, y produzca el querer como él hacer.

Pastor J. Gehez Encinas

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